Qué revisar antes de recibir una remodelación

Por Antonio Recabarren · Actualizado el 3 de septiembre de 2026

Recibir una remodelación: prueba de pendiente vertiendo agua sobre el piso del baño hacia la pileta de desagüe.

¿Qué revisar antes de recibir una remodelación?

Recibir una obra no es decir que sí. Es apro­bar­la, y esa apro­ba­ción tiene efectos con­cre­tos sobre lo que se puede exigir después.

El Código Civil es ex­plí­ci­to: quien ejecutó la obra no puede re­cla­mar el precio mien­tras esta no haya sido re­co­no­ci­da y apro­ba­da por quien la encargó. La firma y el pago final son el mismo acto.

Por eso el momento de revisar es antes de pagar el saldo. Después, la co­rrec­ción deja de ser una con­di­ción y pasa a ser un favor que hay que pedir.

Hay además un plazo que juega en contra. En obras que no re­quie­ren permiso de edi­fi­ca­ción —donde caen muchas re­mo­de­la­cio­nes menores— la acción por de­fec­tos pres­cri­be en un año.

La buena noticia es que una parte im­por­tan­te de lo que hay que revisar se ve sin ins­tru­men­tos, con luz natural y algo de método.

La otra parte no se ve. Lo que quedó bajo el piso, dentro del muro o sobre la losa no se revisa mirando, y ahí empieza el terreno de una ve­ri­fi­ca­ción in­de­pen­dien­te.

Checklist de recepción

Antes del detalle, tres con­di­cio­nes que cambian el re­sul­ta­do de la re­vi­sión.

Revisa de día y con el recinto vacío

La luz natural rasante muestra di­fe­ren­cias de tono, on­du­la­cio­nes del muro y se­pa­ra­cio­nes que la luz ar­ti­fi­cial cenital esconde por com­ple­to.

Revisa antes de que se tape

Esta es la regla más im­por­tan­te y la que casi nadie aplica. En obras for­ma­les se exige re­gis­tro gráfico de cada partida im­por­tan­te antes de ser re­cu­bier­ta o em­po­tra­da, pre­ci­sa­men­te para poder de­mos­trar después qué había debajo.

En una re­mo­de­la­ción de casa nadie va a hacer ese re­gis­tro si el pro­pie­ta­rio no lo pide. Una vez cerrada la ta­bi­que­ría o pegada la ce­rá­mi­ca, la única forma de saber qué hay adentro es abrirla de nuevo.

Pide que las pruebas se hagan delante tuyo. Las pruebas de ins­ta­la­cio­nes son pre­sen­cia­les por diseño. Un "ya lo pro­ba­mos" no es una prueba.

Terminaciones

Es lo más visible y lo que más se discute, en parte porque es donde menos res­pal­do nor­ma­ti­vo existe.

  • Pintura pareja bajo luz rasante. Mira el muro desde un costado, no de frente: así apa­re­cen las di­fe­ren­cias de tono, las marcas de rodillo y los repasos mal in­te­gra­dos.
  • Uniones de tabique em­pas­ta­das antes de pintar. En ta­bi­que­ría de yeso-cartón, las juntas entre plan­chas y las cabezas de los tor­ni­llos deben quedar en­huin­cha­das y em­pas­ta­das de forma ho­mo­gé­nea antes de recibir la pintura. Si se ven las líneas, se pintó encima de un trabajo in­com­ple­to.
  • Guar­da­pol­vos y cuartos rodones ins­ta­la­dos y aplo­ma­dos. No son solo es­té­ti­ca: sellan la junta entre el pa­vi­men­to y el muro, y su au­sen­cia es un defecto que en obras fis­ca­li­za­das se detecta como re­cu­rren­te y debe sub­sa­nar­se antes de la re­cep­ción.
  • Puertas y ven­ta­nas que cierran com­ple­to. Que no rocen el marco ni el piso, que la hoja no se abra ni se cierre sola al sol­tar­la, y que la quin­ca­lle­ría opere sin forzar.
  • Ta­bi­ques ver­ti­ca­les y planos. Un des­aplo­me se nota apo­yan­do la vista a lo largo del pa­ra­men­to desde una esquina, o apo­yan­do una regla larga de canto.
  • Pal­me­tas sin sonido hueco. Golpea sua­ve­men­te el piso ce­rá­mi­co con los nu­di­llos en varios puntos. El sonido hueco indica falta de adhe­si­vo bajo la palmeta, y la norma técnica exige un mínimo de 60% del adhe­si­vo en con­tac­to efec­ti­vo con la su­per­fi­cie.
  • Es­qui­nas de puertas y ven­ta­nas sin fisuras dia­go­na­les. Apa­re­cen cuando las juntas de las placas que­da­ron ali­nea­das con el vértice del vano. La regla técnica es des­fa­sar­las al menos 150 mm de ese punto.

Un límite que conviene saber de antemano

No existe en Chile un re­gla­men­to con fuerza de ley que fije to­le­ran­cias exactas de pla­nei­dad para una pintura, un empaste o un en­lu­ci­do in­te­rior en la re­cep­ción de una obra menor.

Los es­tán­da­res que sí existen son de origen gremial y su uso es re­fe­ren­cial o con­trac­tual, no obli­ga­to­rio. En la prác­ti­ca, eso sig­ni­fi­ca que en ter­mi­na­cio­nes el es­tán­dar es lo que se pactó por escrito.

De ahí sale un consejo simple: si un acabado importa, hay que dejarlo escrito antes de que empiece el trabajo. Después, la dis­cu­sión no tiene contra qué com­pa­rar­se.

Instalaciones eléctricas y sanitarias

Aquí el cri­te­rio cambia. No se trata de apre­cia­ción: hay pruebas nor­ma­das, y la mayoría debe eje­cu­tar­se antes de cerrar muros y pisos.

  • Todos los en­chu­fes con co­rrien­te. Prueba cada uno, in­clui­dos los que que­da­ron detrás de muebles. Los cir­cui­tos de ilu­mi­na­ción y de en­chu­fes deben estar se­pa­ra­dos, no col­gan­do unos de otros.
  • La mo­di­fi­ca­ción eléc­tri­ca de­cla­ra­da ante la SEC. Cual­quier cambio de cir­cui­tos, ta­ble­ros o em­pal­mes debe eje­cu­tar­lo un ins­ta­la­dor au­to­ri­za­do y de­cla­rar­se me­dian­te el trámite TE1. Si se aumentó el consumo, co­rres­pon­de además el TE3.
  • Puesta a tierra propia. Está prohi­bi­do usar las tu­be­rías me­tá­li­cas de agua o de gas como parte del sistema de puesta a tierra.
  • Prueba de presión en la red de agua. La red mo­di­fi­ca­da se somete a una presión es­tá­ti­ca de 1,60 metros sobre la boca de ad­mi­sión más alta, durante quince minutos mínimo, sin caída de presión ni exu­da­cio­nes en las uniones.
  • Prueba de bola en las des­car­gas. Ve­ri­fi­ca que una esfera pase li­bre­men­te por la cañería, des­car­tan­do restos de mortero o es­com­bros que que­da­ron dentro durante la faena.
  • Prueba de humo en el al­can­ta­ri­lla­do. Se inyecta humo a presión en la red para de­tec­tar mi­cro­fi­su­ras y com­pro­bar que los sifones estén cum­plien­do su función de barrera contra los gases.
  • Des­agües que no se de­vuel­ven. Llena el la­va­ma­nos y suél­ta­lo de golpe. El agua debe bajar sin gor­go­teo, sin re­tor­nar y sin arras­trar olor.
  • Gas probado con aire o ni­tró­geno. La prueba de her­me­ti­ci­dad se hace con aire o gas inerte. Está ter­mi­nan­te­men­te prohi­bi­do usar llama o agua para buscar fugas.

Dos de­ta­lles del gas que son causal de rechazo y se ven a simple vista. Las ca­ñe­rías de gas licuado no pueden ten­der­se en re­cin­tos bajo la cota cero, como sub­te­rrá­neos o zócalos, porque el gas es más pesado que el aire y se acumula.

Y entre la cu­bier­ta de la cocina y los muebles su­pe­rio­res debe res­pe­tar­se una dis­tan­cia mínima de se­gu­ri­dad de 60 cen­tí­me­tros, medida ho­ri­zon­tal­men­te.

Recibir una remodelación: tablero eléctrico de vivienda con la tapa abierta y las protecciones alineadas.
El tablero se recibe abierto: es donde se ve si la remodelación respetó la instalación.

Sellos y pendientes de agua

Es la partida que más re­cla­mos genera a mediano plazo, y la más fácil de ve­ri­fi­car el mismo día con un balde.

  • Si­li­co­na con­ti­nua y sin cortes. Recorre todo el pe­rí­me­tro de la tina, el re­cep­tácu­lo, el la­va­pla­tos y el en­cuen­tro del pa­vi­men­to con el muro. No debe haber tramos in­te­rrum­pi­dos, bur­bu­jas ni grietas.
  • Sellos apli­ca­dos sobre su­per­fi­cie limpia y seca. Si hay polvo de cons­truc­ción atra­pa­do bajo la si­li­co­na, el sello se despega en semanas. Se nota como una línea gri­sá­cea bajo el cordón.
  • El agua escurre y no se empoza. Vierte agua sobre el piso ter­mi­na­do y observa: debe con­ver­ger hacia la pileta sin des­viar­se a zonas secas y sin quedar atra­pa­da en de­pre­sio­nes.
  • Sin agua de­te­ni­da en la zona de la ducha. Una lámina que per­ma­ne­ce después de un minuto indica una con­tra­pen­dien­te o una irre­gu­la­ri­dad del radier bajo la ce­rá­mi­ca.
  • Te­rra­zas y logias con es­cu­rri­mien­to hacia afuera. Que el agua salga del recinto, no que corra hacia la puerta in­te­rior.

La ventana en la que hay que caber

Las pen­dien­tes de re­cin­tos húmedos y te­rra­zas se mueven en un rango es­tre­cho: sobre el 1% para que el agua efec­ti­va­men­te escurra, y bajo el 2% porque esa es la pen­dien­te trans­ver­sal máxima que la or­de­nan­za admite en cir­cu­la­cio­nes ac­ce­si­bles.

Vale la pena decir que ese 1% viene del re­gla­men­to sa­ni­ta­rio apli­ca­do a ra­die­res de es­tan­ques y salas de bombas. No hay un ar­tícu­lo que fije un por­cen­ta­je propio para el piso de una ducha re­si­den­cial.

La in­dus­tria ex­tra­po­la ese rango de 1% a 2% porque re­suel­ve las dos cosas a la vez: drena y no genera riesgo de res­ba­la­mien­to. Es un cri­te­rio técnico con­so­li­da­do, no una obli­ga­ción escrita para ese caso puntual.

Lo que no vas a ver terminado

Bajo el pa­vi­men­to de un baño debe existir una mem­bra­na im­per­mea­bi­li­zan­te con un retorno ver­ti­cal de 5 cen­tí­me­tros contra todos los muros pe­ri­me­tra­les y en cada pasada de la losa.

Ese retorno con­vier­te el piso en una bandeja estanca: si el fragüe falla, el agua queda con­fi­na­da en lugar de migrar hacia la losa y apa­re­cer en el cielo del vecino de abajo. Ter­mi­na­da la obra es in­vi­si­ble, así que o se ve antes o se pide fo­to­gra­fía.

La prueba que separa una terraza bien hecha de una que va a filtrar. Antes de ins­ta­lar los re­ves­ti­mien­tos finales, se obturan los des­agües y se inunda el recinto hasta cubrir la mem­bra­na, man­te­nien­do la lámina de agua sin in­te­rrup­ción por al menos 48 horas.

Durante ese período se con­tro­la el nivel del agua, se ins­pec­cio­na el cielo del recinto in­fe­rior bus­can­do manchas o goteo, y se evalúa cómo res­pon­die­ron los sellos pe­ri­me­tra­les a la carga sos­te­ni­da.

En pe­ri­ta­jes ju­di­cia­les sobre fil­tra­cio­nes, esta prueba aparece como el es­tán­dar para dar por li­be­ra­do un trabajo de im­per­mea­bi­li­za­ción. Si en tu re­mo­de­la­ción se im­per­mea­bi­li­zó una terraza o un baño sobre un recinto ha­bi­ta­ble, pedirla es ra­zo­na­ble.

¿Qué hacer si encuentras un defecto antes de pagar el saldo final?

En­con­trar un defecto en la re­cep­ción no es un con­flic­to: es exac­ta­men­te para lo que sirve la re­cep­ción. Lo que define el des­en­la­ce es el orden en que se hacen las cosas.

  1. Re­gis­tra con fotos fe­cha­das. Cada defecto en su recinto, con una toma general que permita ubi­car­lo y una de detalle. La fecha del archivo importa tanto como la imagen.
  2. Co­mu­ni­ca por escrito antes de pagar. Un correo o un mensaje con la lista de ob­ser­va­cio­nes. La con­ver­sa­ción en obra no deja rastro y es jus­ta­men­te el rastro lo que después tiene valor.
  3. Acuerda un plazo de co­rrec­ción. Con­cre­to y por escrito. Sin plazo, la co­rrec­ción queda in­de­fi­ni­da­men­te pen­dien­te y el saldo re­te­ni­do se trans­for­ma en el con­flic­to.
  4. Retén el saldo en pro­por­ción al defecto. No el total si el defecto es acotado, y no una cifra sim­bó­li­ca si com­pro­me­te el uso del recinto.

Por qué esto se puede hacer. No hace falta que el con­tra­to tenga una cláu­su­la de re­ten­ción. La fa­cul­tad viene de la ley.

El Código Civil es­ta­ble­ce que el con­tra­to para la con­fec­ción de una obra ma­te­rial no se per­fec­cio­na sino por la apro­ba­ción de quien la ordenó, y que quien la ejecutó no puede re­cla­mar el precio si la obra no ha sido re­co­no­ci­da y apro­ba­da.

A eso se suma una regla más general: en los con­tra­tos bi­la­te­ra­les ninguna de las partes está en mora por no cumplir mien­tras la otra no cumple lo suyo. En­tre­gar una obra con de­fec­tos es un cum­pli­mien­to im­per­fec­to, y eso ha­bi­li­ta a sus­pen­der el pago.

La ley también prevé el paso si­guien­te. Si quien debía eje­cu­tar la co­rrec­ción se cons­ti­tu­ye en mora, el man­dan­te puede pedir au­to­ri­za­ción para que la obra la ejecute un tercero a costa del deudor ori­gi­nal.

¿Dónde está el límite?

La re­ten­ción tiene que apo­yar­se en de­fec­tos reales y ser pro­por­cio­nal. Los tri­bu­na­les han ad­ver­ti­do que la fa­cul­tad de retener pagos no puede ejer­cer­se de forma ar­bi­tra­ria en per­jui­cio del con­tra­tis­ta.

No existe una norma que fije qué por­cen­ta­je del saldo es le­gí­ti­mo retener frente a un defecto de de­ter­mi­na­da mag­ni­tud. El cri­te­rio es de ra­zo­na­bi­li­dad: retener lo que cuesta co­rre­gir, más el margen que cubra el riesgo de que no se corrija.

Si contrataste a una empresa, hay otra capa

Cuando el trabajo se con­tra­ta a un pro­vee­dor pro­fe­sio­nal, la ley del con­su­mi­dor otorga el derecho irre­nun­cia­ble a optar entre la re­pa­ra­ción gra­tui­ta, la re­po­si­ción o la de­vo­lu­ción de lo pagado.

Y en con­tra­tos cuyo objeto es la re­pa­ra­ción de bienes, se en­tien­de im­plí­ci­ta la obli­ga­ción de emplear com­po­nen­tes ade­cua­dos. Si se usaron ma­te­ria­les que no co­rres­pon­dían, la exi­gi­bi­li­dad del saldo se de­bi­li­ta todavía más.

El plazo que corre por debajo de todo esto

Los plazos ge­ne­ra­les son de tres años para ter­mi­na­cio­nes, cinco para ele­men­tos cons­truc­ti­vos e ins­ta­la­cio­nes y diez para la es­truc­tu­ra so­por­tan­te, con­ta­dos desde la re­cep­ción de­fi­ni­ti­va.

Pero si la obra no re­que­ría permiso de edi­fi­ca­ción, la acción pres­cri­be en un año contado desde la in­frac­ción. Muchas re­mo­de­la­cio­nes caen justo ahí, y por eso la re­ten­ción del saldo es la he­rra­mien­ta real: obliga a co­rre­gir ahora, cuando todavía sirve.

Recibir una remodelación: cordón de silicona continuo en el encuentro entre el borde de una tina y el revestimiento del muro.
Un cordón discontinuo en el borde de la tina es filtración asegurada.

¿Cuándo conviene una verificación profesional?

Todo el chec­klist an­te­rior lo puede aplicar cual­quier pro­pie­ta­rio en una tarde. Pero tiene un techo, y con­vie­ne re­co­no­cer­lo con pre­ci­sión en vez de fingir que no existe.

Lo que se revisa a ojo son los sín­to­mas. Las causas que­da­ron bajo el pa­vi­men­to, dentro del tabique y sobre la losa, y ninguna de las tres se ve desde la puerta del baño.

La lista de lo in­vi­si­ble es con­cre­ta: si la mem­bra­na lleva el retorno de 5 cen­tí­me­tros, cuánto adhe­si­vo quedó real­men­te bajo cada palmeta, con qué pen­dien­te corre la cañería bajo la losa, si el cir­cui­to nuevo soporta la carga que se le agregó.

Nada de eso se re­suel­ve mirando con más aten­ción. Se re­suel­ve con ins­tru­men­tos y con pruebas hechas en el momento co­rrec­to de la obra.

Los casos donde con­vie­ne traer a alguien in­de­pen­dien­te del trabajo que se está eva­luan­do.

  • Se in­ter­vino algo es­truc­tu­ral. Un muro que se abrió, una viga que se agregó, una losa que se perforó.
  • Se rehi­cie­ron redes com­ple­tas. Baño o cocina desde cero, con ca­ñe­rías y cir­cui­tos nuevos que van a quedar dentro del muro.
  • Hay una terraza o un baño sobre un recinto ha­bi­ta­ble. Es el es­ce­na­rio clásico de la fil­tra­ción que aparece un in­vierno después, en el techo de otra persona.
  • El monto es alto en re­la­ción con lo que cuesta ve­ri­fi­car.
  • La pro­pie­dad está en con­do­mi­nio. Si la obra afecta bienes comunes, te­chum­bres o ele­men­tos es­truc­tu­ra­les com­par­ti­dos, se re­quie­re au­to­ri­za­ción de la asam­blea de co­pro­pie­ta­rios, y ese do­cu­men­to ha­bi­li­ta la re­cep­ción mu­ni­ci­pal.

¿Qué agrega alguien con instrumentos?

Las pen­dien­tes se ve­ri­fi­can con nivel láser o in­cli­nó­me­tro ca­li­bra­do, no con la vista. Los des­aplo­mes se con­tro­lan contra un límite: no deben superar el 2 por mil de la altura del muro, medido con regla de tres metros.

Y hay un detalle que casi nadie con­si­de­ra: para que una me­di­ción tenga valor frente a una dis­cu­sión pos­te­rior, el ins­tru­men­to debe tener ca­li­bra­ción vigente y tra­za­ble. Un número sin ese res­pal­do es una opinión con de­ci­ma­les.

Si lo que se está re­ci­bien­do es una unidad nueva y no una re­mo­de­la­ción, el cri­te­rio y la lista cambian, y están de­sa­rro­lla­dos en la ins­pec­ción de re­cep­ción de un de­par­ta­men­to nuevo.

Y si la duda es si se puede exigir una re­vi­sión externa antes de firmar la entrega, eso está tratado en el derecho a una ins­pec­ción de pre-entrega con un pro­fe­sio­nal in­de­pen­dien­te.

Para el cri­te­rio general con el que se evalúa cual­quier trabajo ya ter­mi­na­do, la base está en cómo saber si una re­pa­ra­ción de cons­truc­ción quedó bien hecha.

Recibir una remodelación: nivel láser sobre trípode proyectando una línea horizontal sobre los muros de un recinto terminado.
El nivel láser convierte una impresión de desnivel en una medida.

Antonio Recabarren

Constructor Civil, Pontificia Universidad Católica de Chile.

20 años de experiencia.

Perito judicial, Cortes de Apelaciones de Santiago, Valparaíso y La Serena.

antonio@criteriotecnico.cl

Fuentes

In­for­ma­ción nor­ma­ti­va ve­ri­fi­ca­da el 31 de agosto de 2026 en las si­guien­tes fuentes ofi­cia­les:

Sobre las re­fe­ren­cias a cri­te­rios de tri­bu­na­les. Este ar­tícu­lo des­cri­be dis­cu­sio­nes plan­tea­das ante los tri­bu­na­les, sin atri­buir cri­te­rios a una sen­ten­cia de­ter­mi­na­da.

Ninguna afir­ma­ción sobre lo re­suel­to por un tri­bu­nal es­pe­cí­fi­co se sos­tie­ne sin iden­ti­fi­car el fallo por su rol, año y tri­bu­nal, y esa iden­ti­fi­ca­ción excede el alcance de una opinión técnica cons­truc­ti­va.

Este artículo es información general, no una opinión técnica sobre un inmueble concreto.

Si lo que tienes es una situación específica y necesitas saber qué está pasando, de quién es la responsabilidad y qué corresponde hacer, eso se resuelve en terreno.

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Preguntas frecuentes

¿Qué debo revisar antes de aceptar una remodelación como terminada?

Tres bloques, en este orden: terminaciones con luz natural rasante, instalaciones probadas delante tuyo, y sellos y pendientes verificados vertiendo agua sobre el piso terminado. Y algo previo a todo eso: exigir que las partidas que van a quedar ocultas se muestren o fotografíen antes de cerrarlas, porque es la única oportunidad de ver lo que después queda enterrado.

¿Qué hago si encuentro un defecto después de pagar el saldo final?

Documentarlo de inmediato con fotos fechadas y reclamar por escrito, sin esperar. La corrección sigue siendo exigible, pero se perdió la herramienta más eficaz, que era el saldo pendiente. El punto crítico es el plazo: si la obra no requería permiso de edificación, la acción prescribe en un año, y las remodelaciones menores suelen caer en esa categoría.

¿Cuándo conviene pedir una verificación profesional antes de recibir la obra?

Cuando se intervino algo estructural, cuando se rehicieron redes completas que van a quedar dentro del muro, cuando hay una terraza o un baño sobre un recinto habitable, o cuando el monto es alto respecto de lo que cuesta revisar. El criterio de fondo es simple: conviene cuando lo que puede fallar quedó oculto, porque es justamente lo que ningún checklist visual alcanza, y conviene que la revisión la haga alguien independiente de quien ejecutó.

¿Necesito que el contrato diga que puedo retener parte del pago?

No. La facultad no depende de una cláusula: viene del Código Civil, que establece que quien ejecutó la obra no puede reclamar el precio mientras esta no haya sido reconocida y aprobada por quien la encargó. Lo que sí exige la ley es que la retención se apoye en defectos reales y sea proporcional.